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Dulces marroquíes: los 12 que debes probar

Tabla de contenidos

Los dulces marroquíes son piezas pequeñas para acompañar el té, no tartas para cortar. Detrás hay una repostería que mezcla herencia bereber, andalusí y mediterránea, y siempre los mismos ingredientes: almendra, miel, sésamo, dátil y agua de azahar.

Estos son doce dulces distintos —con su nombre en árabe, cómo reconocerlos y cuándo se comen— para que sepas pedirlos.

Lo que tienen en común

Tres cosas definen esta repostería:

  • Se sirven en bandeja, con té a la menta. En Marruecos el té es un gesto de hospitalidad y casi nunca se sirve solo.
  • Sin alcohol. El dulzor viene siempre de la miel, el azúcar y la fruta, y los aromas del agua de azahar, el agua de rosas y la canela.
  • Muchos se hacen en casa para fechas señaladas, sobre todo en Ramadán y en bodas.
Chebakia marroquí bañada en miel y cubierta de sésamo
La chebakia, el dulce más representativo de Marruecos.

1. Chebakia

El dulce marroquí por excelencia. Una masa especiada con anís, canela, azafrán y sésamo que se trenza en forma de flor, se fríe y se baña en miel caliente antes de rebozarla en sésamo.

Cuándo: es el dulce del Ramadán. Se toma al romper el ayuno junto a la sopa harira, y en muchas ciudades hay tiendas dedicadas solo a ella durante ese mes. Fez tiene fama de hacer la mejor.

Por dentro debe quedar crujiente pero tierna: si está dura, no está bien hecha.

2. Kaab el Ghazal, los cuernos de gacela

Medias lunas de masa muy fina rellenas de pasta de almendra perfumada con azahar y canela. El nombre viene de su forma curvada.

Es la pieza de más prestigio de la repostería marroquí: servirla a los invitados es una muestra de hospitalidad y de saber hacer. No falta en bodas ni en celebraciones importantes.

3. Ghriba

Ghriba marroquí de almendra con la superficie agrietada
La ghriba, con su característica grieta en la superficie.

Galletas redondas y quebradizas, con la superficie agrietada, que se deshacen en la boca. Es el dulce del día a día, el que se saca cuando llega una visita.

Tiene tres variantes principales, y conviene saber distinguirlas:

  • Ghriba bahla: de harina y mantequilla, arenosa por dentro y crujiente por fuera, con sésamo tostado.
  • Ghriba bzouka: de almendra, más rica y perfumada con azahar.
  • Ghriba de coco: con coco rallado, tierna por dentro.

4. Briouats dulces

Triángulos o cilindros de masa warqa —la pastela marroquí— rellenos de pasta de almendra con canela y azahar, fritos hasta dorarse y bañados en miel al salir de la sartén.

El contraste entre la capa crujiente y el relleno blando es lo que los hace adictivos. Son habituales en bodas y en las mesas del Ramadán, junto a la chebakia. Ojo: los briouats también existen en versión salada, normalmente de pollo o carne picada.

5. Makrout

Makrout de sémola relleno de dátil

Rombos de sémola rellenos de pasta de dátil, aromatizados con azahar, que se fríen u hornean y se bañan en miel. No confundas: la masa es de sémola y el dátil es el relleno, no es una pasta de dátiles sin más.

Un dato de origen: el makrout llegó a Marruecos desde Túnez, y es de los dulces más extendidos por todo el norte de África.

6. Sellou, también llamado sfouf o zamita

El más peculiar de todos: no se hornea ni se fríe. Es una mezcla compactada de harina tostada, almendras molidas, sésamo, mantequilla, canela y miel, con textura arenosa, que se sirve en cuenco o en montoncitos.

Es enormemente energético, y de ahí sus dos usos: se prepara en Ramadán para reponer fuerzas y, por tradición, se regala a las mujeres que acaban de dar a luz. Recuerda a un polvorón desmigado.

7. Fekkas o feqqas

El biscotti marroquí. Se hornea en barra, se corta en rebanadas finas y se vuelve a hornear, así que queda crujiente y se conserva semanas. Llevan almendra, pasas, sésamo o anís según la casa.

Verás el nombre escrito de las dos formas, fekkas y feqqas: es el mismo dulce, solo cambia la transliteración del árabe. Se mojan en el té y se comen a diario, sin ocasión especial. Por su conservación son el regalo típico para llevarse.

8. Mhencha, la serpiente

Masa de pastela rellena de pasta de almendra con canela y azahar, enrollada en espiral como una serpiente enroscada —de ahí el nombre— y horneada hasta dorarse. Se termina con azúcar glas y canela, o bañada en miel.

Es el dulce más vistoso de la repostería marroquí y se presenta entero en la mesa para cortarlo delante de los invitados. Propio de celebraciones.

9. Baghrir, la crepe de mil agujeros

Tortitas de sémola que al cocinarse por una sola cara se llenan de agujeros diminutos. Ahí está su gracia: esos poros absorben la miel y la mantequilla derretida con las que se sirven.

Es dulce de desayuno y de merienda, no de bandeja de celebración. Si te ofrecen baghrir, deben tener los mil agujeros bien abiertos; si están cerrados, la masa no ha reposado bien.

10. Sfenj, los buñuelos

Buñuelos de masa esponjosa fritos y espolvoreados con azúcar, que se venden en puestos de calle. Hay que comerlos recién hechos: fríos pierden por completo.

Es lo más callejero y popular de esta lista, y el desayuno de toda la vida en las medinas, mojado en el té.

11. Basbousa

Basbousa marroquí de sémola con coco rallado
La basbousa, bizcocho de sémola con coco.

Un bizcocho de sémola jugoso, cubierto de mermelada de albaricoque y coco rallado, a veces con un toque de azahar o vainilla. Se corta en porciones cuadradas o se forma en bolas.

Es la excepción de la lista: sí es un bizcocho para cortar, no una pieza pequeña de bandeja.

12. Baklava

Baklava de pasta filo con frutos secos y miel

Capas finas de pasta filo con almendra o pistacho picado, empapadas en almíbar o miel tras el horneado.

Un apunte de honestidad: el baklava no es marroquí de origen, sino oriental, de tradición otomana. Está muy extendido en las pastelerías del país y se sirve en celebraciones, pero no forma parte del repertorio autóctono como los anteriores.

Cuándo se comen: los tres momentos

1. Con el té, a diario. Los de conservación —fekkas, ghriba— son los del día a día y los que se ofrecen a las visitas. Tienes el contexto en las bebidas típicas de Marruecos.

2. En Ramadán. Chebakia, briouats, makrout y sellou se preparan en cantidad para romper el ayuno al atardecer, junto a la harira y los dátiles. Son deliberadamente calóricos: hay que reponer un día entero sin comer.

3. En celebraciones. Bodas, nacimientos y grandes fiestas piden los más elaborados: cuernos de gacela, mhencha y baklava. Servirlos es una declaración de generosidad hacia el invitado.

Dónde probarlos

  • En las pastelerías tradicionales de Fez, Marrakech, Tetuán o Tánger, donde se venden al peso y se hacen a diario. Es la mejor opción: eliges surtido y pagas por gramos.
  • En los zocos, con las bandejas a la vista. La oferta se multiplica durante el Ramadán.
  • En las casas de té y al final de las comidas en restaurantes tradicionales.

Un consejo: pide poca cantidad de muchos tipos. Son muy dulces y muy contundentes, y con dos piezas de cada uno ya tienes de sobra.

Probarlos en su sitio

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Para preparar el viaje, tienes qué ver en Tánger, qué ver en Tetuán y cómo viajar a Marruecos desde España. Y si quieres traerte dulces, qué comprar en Tánger. Todo el destino en la guía de Marruecos.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el dulce más típico de Marruecos?

La chebakia: una masa especiada con anís, canela, azafrán y sésamo, trenzada en forma de flor, frita y bañada en miel caliente antes de rebozarla en sésamo. Es el dulce del Ramadán, cuando se toma al romper el ayuno junto a la sopa harira, aunque se encuentra todo el año en las pastelerías. Fez tiene fama de elaborar la mejor.

¿Fekkas y feqqas son lo mismo?

Sí, es el mismo dulce escrito de dos formas distintas al transliterar del árabe. Se trata del biscotti marroquí: una masa con almendra, pasas, sésamo o anís que se hornea, se corta en rebanadas finas y se vuelve a hornear para que quede crujiente. Al conservarse semanas, es el regalo típico que se llevan los visitantes.

¿Qué es el sellou y por qué se regala?

Es una mezcla de harina tostada, almendra molida, sésamo, mantequilla, canela y miel que no se hornea ni se fríe, con una textura arenosa parecida a un polvorón desmigado. También se le llama sfouf o zamita. Por su altísimo valor energético se prepara en Ramadán y, por tradición, se regala a las mujeres que acaban de dar a luz.

¿Los dulces marroquíes llevan alcohol?

No. La repostería tradicional marroquí no utiliza alcohol, ya que se trata de un país de mayoría musulmana. El dulzor procede siempre de la miel, el azúcar y la fruta, y los aromas habituales son el agua de azahar, el agua de rosas y la canela.

¿Cuál es la diferencia entre los tipos de ghriba?

La ghriba bahla se hace con harina y mantequilla y queda crujiente por fuera y arenosa por dentro, con sésamo tostado. La ghriba bzouka lleva almendra y es más rica y perfumada con azahar. Y la ghriba de coco, con coco rallado, queda tierna por dentro. Todas comparten la forma redonda y la grieta característica en la superficie.

¿Dónde comprar dulces marroquíes?

En las pastelerías tradicionales de Fez, Marrakech, Tetuán o Tánger, donde se venden al peso y se elaboran a diario, lo que permite elegir surtido y pagar por gramos. También en los puestos de los zocos, cuya oferta se multiplica en Ramadán. Conviene pedir poca cantidad de muchos tipos, porque son muy dulces y contundentes.

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