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Elementos decorativos de la Mezquita de Córdoba

Tabla de contenidos

La decoración de la Mezquita de Córdoba no es un estilo, son capas superpuestas de ocho siglos: mosaicos califales, yeserías, azulejos y frescos renacentistas en el mismo edificio.

Diez elementos, y dónde mirar cada uno.

1. Los arcos bicolores

Arcos de herradura bicolores de la Mezquita de Córdoba
El doble arco: herradura abajo, medio punto arriba.

El elemento más reconocible del edificio, y conviene precisar cómo es porque suele describirse mal.

El arco de herradura no se estrecha hacia arriba: es un arco que se prolonga por debajo del semicírculo, cerrándose más de medio punto. De ahí el nombre.

Y van en dos niveles: herradura abajo, medio punto arriba, apoyados en pilares que prolongan la columna. Era la forma de ganar altura con columnas reaprovechadas que eran bajas.

El color: las dovelas alternan ladrillo rojo y caliza clara. No es un adorno añadido, es el propio material visto: subraya la geometría y multiplica la profundidad de las naves.

2. Las columnas: por qué las cifras no cuadran

El bosque de columnas de la Mezquita de Córdoba

Vas a leer 856, 1.000 y 1.300 según la fuente. Todas tienen algo de razón, y esta es la explicación:

  • 856 es la cifra oficial de columnas conservadas hoy.
  • Pero hay 158 columnas más en los retablos y altares, decorativas, que suelen contarse aparte.
  • El crucero del siglo XVI añadió 80 fustes nuevos y a la vez obligó a suprimir o desplazar muchos anteriores.
  • El edificio ha albergado 104 capillas y altares, de las que hoy quedan 47. Cada intervención movió columnas.

Así que la respuesta honesta es que el número ha cambiado constantemente. 856 es lo que hay ahora en las arcadas.

De dónde salen: en su mayoría de edificios romanos, visigodos y paleocristianos. Mármol, jaspe, granito y pórfido, de procedencias distintas y recortadas para nivelarlas. Fue una decisión deliberada de Abderramán I: enlazaba con la tradición antigua y ahorraba tiempo.

3. Los capiteles

Capiteles decorados de la Mezquita de Córdoba

Aquí está el detalle que más gusta a quien sabe mirarlo: no hay dos iguales, porque proceden de edificios distintos.

Hay corintios y compuestos romanos reutilizados, visigodos, y los labrados ex profeso en el siglo X: los capiteles de pencas, que esquematizan los órdenes clásicos en formas más geométricas.

Cómo distinguirlos: si el capitel es irregular y el mármol blanco, es reutilizado. Si es de pencas y el fuste rosado o azul, estás en la zona de Al-Hakam II.

4. Los mosaicos del mihrab

Mihrab de la Mezquita de Córdoba con mosaicos dorados
El mihrab, donde la decoración alcanza su máximo.

Es el punto de mayor densidad decorativa del edificio, y tiene una historia detrás.

Los mosaicos son bizantinos. Según las fuentes medievales, Al-Hakam II pidió al emperador de Bizancio que le enviara un maestro mosaiquista y las propias teselas. De ahí el parentesco con Rávena o Constantinopla.

Qué se ve: teselas de vidrio con pan de oro, inscripciones coránicas en caracteres cúficos y motivos vegetales en rojo, verde y azul.

Y un consejo: el oro cambia según la luz. A distintas horas del día se ve distinto, así que si puedes, pasa dos veces.

El mihrab está en el muro de la qibla, el que orienta hacia La Meca.

5. Los arcos entrelazados de la maqsura

En torno al mihrab los arcos dejan de ser estructura y se vuelven filigrana: se entrelazan en formas polilobuladas y mixtilíneas que se cruzan unas con otras.

Es puramente ornamental, y es lo más sofisticado del conjunto. La maqsura era el recinto reservado al califa, y ahí se concentra todo: arcos entrelazados, mosaicos y yeserías juntos.

Se nota el salto al entrar desde el resto de la sala.

6. Las cúpulas nervadas

Sobre la maqsura hay tres cúpulas con una solución que se adelantó siglos: los nervios se cruzan sin pasar por el centro, dejando un espacio libre que se decora con mosaicos y motivos florales.

Mira hacia arriba en esa zona. Es el techo más interesante del edificio, y mucha gente pasa por debajo sin levantar la vista.

7. Las yeserías

Yeserías talladas de la Mezquita de Córdoba

Paneles de yeso tallado, un material blando que permite un detalle finísimo. Se usaban para cubrir muros, enmarcar vanos y rematar arcos en las zonas nobles.

Tres motivos que reconocer:

  • Ataurique: el motivo vegetal estilizado, de tallos y hojas entrelazados.
  • Lacería: el entrelazado geométrico de cintas que forman estrellas y polígonos. Conviene no confundirla con la celosía: la lacería es el dibujo, la celosía es la placa calada.
  • Bandas epigráficas: inscripciones convertidas en ornamento.

8. Las celosías

Celosías caladas de la Mezquita de Córdoba

Placas de piedra o yeso caladas que cierran los vanos altos. Cumplen dos funciones: tamizan la luz y ventilan.

Y el detalle bonito: cada celosía tiene un patrón distinto de estrellas y entrelazos, así que la luz que las atraviesa proyecta dibujos diferentes en el suelo y los muros.

Míralas a contraluz, que es cuando se aprecia el calado.

9. Los frescos de Cesare Arbasia

Frescos de la capilla del Sagrario de la Mezquita de Córdoba

La aportación cristiana más notable en pintura. Los frescos de la capilla del Sagrario los pintó el italiano Cesare Arbasia a finales del siglo XVI, y son una de las grandes muestras de pintura mural de Andalucía.

Qué representan: el rey David, el profeta Isaías y una Santa Cena, con columnas salomónicas pintadas. Se restauraron hace relativamente poco.

10. Azulejos y textiles

Azulejos decorativos de la Mezquita de Córdoba

Los azulejos están en los zócalos, los frisos y algunas capillas añadidas tras la conversión en catedral. Cerámica vidriada con motivos geométricos y de lazo en azul, verde y melado.

Su función era doble: proteger la parte baja de los muros y dar color a la altura de la vista.

Y en textil, destacan los tapices de la capilla de San Simón y San Judas.

🔍 El orden que recomiendo para mirar

  1. Empieza por el mihrab y la maqsura. Es donde se concentra todo, y conviene verlo con energía.
  2. Levanta la vista en las cúpulas antes de moverte de ahí.
  3. Recorre el bosque de columnas mirando los capiteles, comparando reutilizados y de pencas.
  4. Busca las celosías a contraluz.
  5. Deja los zócalos y las yeserías para el final, con luz lateral: a primera hora o al atardecer se ven mejor.

Y si puedes, ve dos veces: el oro del mihrab no se ve igual por la mañana que por la tarde.

Otra opción es verlo iluminado en la visita nocturna, aunque ahí está prohibido fotografiar y a oscuras se pierden los detalles finos.

Para completar la visita

Las fases constructivas y los estilos, en la arquitectura de la Mezquita. Los espacios y su función, en las partes de la Mezquita. Y el alminar, en la torre campanario.

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Preguntas frecuentes

¿Cuántas columnas tiene la Mezquita de Córdoba?

La cifra oficial de columnas conservadas es 856. Circulan otras —1.000, 1.300— porque suelen sumarse las 158 columnas decorativas de retablos y altares, o estimaciones de las desaparecidas. El número ha variado constantemente: solo el crucero del siglo XVI añadió 80 fustes y obligó a retirar o desplazar muchos anteriores.

¿Cómo es un arco de herradura?

Es un arco que se prolonga por debajo del semicírculo, es decir, se cierra más de medio punto, de donde le viene el nombre. Con frecuencia se describe al contrario, como si se estrechara hacia arriba. En la Mezquita van en dos niveles: herradura en el inferior y medio punto en el superior, para ganar altura sobre columnas reaprovechadas de escasa talla.

¿De dónde vienen los mosaicos del mihrab?

De Bizancio. Según las fuentes medievales, el califa Al-Hakam II solicitó al emperador bizantino el envío de un maestro mosaiquista y de las propias teselas, lo que explica su parentesco con los mosaicos de Rávena o Constantinopla. Son teselas de vidrio con pan de oro, con inscripciones coránicas en caracteres cúficos.

¿Cuál es la diferencia entre lacería y celosía?

La lacería es el motivo: un entrelazado geométrico de cintas que forma estrellas y polígonos. La celosía es el soporte: una placa de piedra o yeso calada que cierra un vano, tamiza la luz y ventila. Una celosía puede estar decorada con lacería, pero no son la misma cosa.

¿Cómo distinguir las zonas por sus capiteles?

Los capiteles irregulares en mármol blanco corresponden a piezas reutilizadas de edificios romanos y visigodos. Los llamados de pencas, más geométricos, se labraron en el siglo X para la ampliación de Al-Hakam II y van acompañados de fustes en mármol rosado y azul. Es la forma más rápida de identificar esa zona a simple vista.

¿A qué hora se ve mejor la decoración?

A primera hora o al final de la jornada, cuando la luz entra lateral y realza las yeserías y los zócalos. El oro del mihrab cambia de aspecto según la hora, de modo que si es posible conviene pasar dos veces. Las celosías deben mirarse a contraluz para apreciar el calado.

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